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La costa camboyana

1 Dic

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Tras un par de días pedaleando el delta del mekong y dormir en un monasterio, llegamos a Ha Tien, ciudad emergente en esto del turismo de sol y playa. Atrás quedo el mar de China y sus turbulentas aguas marrones (al menos en estas fechas) para dejar paso al golfo de tailandia con aguas más tranquilas, claras y cálidas. A 5 km está la frontera de Xa Xia con Prek Chak, la más al sur entre Vietnam y Camboya.

Al llegar a Camboya nos sentimos como en casa, autoridades corruptas en contraste con un pueblo, en su mayoria, generoso. En la misma frontera nos pusieron a prueba, en vez de los 20$ por el visado (que se puede hacer en la misma frontera, no como en vietnam que hay que hacerlo en una embajada o pedir una carta de recomendacion y hacerlo On arrival) nos pedían 22 por las gestiones. Nos negamos y tras la amenaza correspondiente de que nos iba a tocar esperar horas, y al ver que tiempo nos sobraba, decidieron darnos el visado en 10 minutos. Luego otro espabilado encargado de chequear nuestra salud también quería lo suyo (1 $ por un papel). Tampoco lo consiguió, pero fue más duro de pelar y tuvimos que montar un pequeño motín. Entendió que le íbamos a espantar la clientela y nos dio el papelito (que al final no era un certificado sino unas recomendaciones, podíamos habernos ido sin el…).

Camboya nos recibió pausada, sin apenas tráfico y con un paisaje alucinante en el que los arrozales estaban flanqueados por preciosos palmerales. Sobrecogidos por tanta belleza y tranquilidad pedaleabamos en paralelo con toda la carretera para nosotros. Hasta que llegó la lluvia… En 10 minutos cayó una tromba de agua impresionante, pudimos ponernos a salvo mientras usabamos nuestros primeros dolares, aquí el dolar es la segunda (o la primera, segun se mire) moneda del pais. Si en vietnam 21000 dongs eran un $, en Camboya son 4000 riels.

Cuando cesó el aguacero pudimos rumbo a Kep, un pueblo costero que fue el lugar de vacaciones preferido por los franceses primero y las clases acomodadas despues. Esto acabo cuando lo Jemeres Rojos iniciaron su purga. Se convirtió en un pueblo fantasma y apenas hace 10 anos que se empezó a rehabilitar. Las playas no son ninguna maravilla, pero en el Crab Market se puede comer pescado y marisco recien pescado y a muy buen precio. De Kep podriamos destacar un micro parque natural interesante, donde se puede caminar o andar en bici.

Tras Kep llegamos a Kampot, a apenas 25 km. Kampot mira al río mas que al mar, es un lugar placido con alojamientos baratos en la rivera (rusticos bungalows de madera y paja con bano plagado de insectos por 6$), parecido que Kep, los hoteles con tele y ventilador alrededor de los 10 o 12$. De Kampot es legendaria la pimienta, y una de las turistadas preferidas es ver una plantacion (aqui no caimos). A unos 40 km se encuentra la Bokor Hill Station, otro lugar “vaciado”por los jemeres rojos. Antes era un lugar fantasmal con los edificios abandonados y cubiertos de liquenes, a lo pueblo fantasma. Hoy es un lugar hortera, con escasos vestigios de aquello y un planteamiento urbanistico Marinadoresco con  campos de golf en ciernes… Eso sí, los Elephant Mountains que lo rodean, simplemente espectaculares y selvaticos.

Nuestras piernas querian un poquito de marcha, así que tras depedirnos de nuestros colegas David y Colo (valencianos) y Jose (granaino), nos fuimos para Shianouk Ville, a por las deseadas playas de arena blanca. 100 km para 5 horas de sol, con pausa para comer (no somos muy madrugadoras que se diga). Como no era posible decidimos parar a los 70 km con el s0l poniendose, vimos un lago a la entrada de un pueblo y pensamos que era un buen dia para plantar (y estrenar) la tienda.

El sitio no estaba mal, pero fue un error no buscar un sitio escondido y hacerlo de incognito. Fuimos la atraccion de algunos jovenzuelos que nos visitaron de noche, por no hablar de los insectos. No traian malas intenciones, supongo que los culebrones de la tele local dan menos de si que dos gringos protegiendose de los mosquitos. Tras hacer un timido amago de molestarnos y pedirnos dinero, cuando mentamos a la policia salieron despavoridos y nunca mas regresaron.

Lo que no se marcho fue el calor, a la manana amanecimos como silfides, habiamos perdido tantos kilos por el sudor como en aquellas sesiones de discoteca de la juventud.

Recuperandonos de la mala noche llegamos a Shianouk. Si venis ni pareis en el pueblo, la playa de Otres y Otres village tienen de todo sin masificacion. Tenemos la sensacion, compartida con todos los gringos que aquí viven y se buscan la vida, de que a este sitio le quedan 3 o 4 anos antes de ser devorado por la maquinaria del turismo masivo. Como todavia mola, cada manana decidimos alargar la estancia.

No sabemos si lo hacemos por el bungalow sobre la arena por 8$, por las aguas calidas y cristalinas, por la comida mirando al mar, por la posiblilidad de leerse un libro cada dos dias o porque para llegar a Phnom Phen tenemos que enfrentarnos a los montes Cardamomos… Anyway, este es un sitio para disfrutar con calma.

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