Archivo | Tailandia RSS feed for this section

Desde Khao Yai saludando al 2014

3 Ene

Presentamos nuestros respetos a Ayutthaya, precioso lugar del que no quisimos abusar, sobre todo teniendo en cuenta la resaca de la borrachera de piedras que aun nos duraba desde Angkor.

Hecha la necesaria descompresión de Bangkok, retomamos las burras y pusimos rumbo este, el objetivo era el Parque Nacional de Khao Yai. Algo más de 150 km y dos días de pedaleo por delante. La mayor parte de la ruta discurría por una autovía, con arcenes enormes y perfectos por los que, de vez en cuando, circulaban todo tipo de vehículos en sentido contrario, todo muy correcto y ordenado.

Era día 28 y creímos que era una inocentada lo que veíamos, un tráfico bestial, con retenciones kilométricas en el sentido hacia el que nos dirigiamos. Una operación salida en toda regla. A nosotros no nos iba mal por el arcén, estaba bien la cosa, hasta nos regalaban agua, café y nos invitaban a comer en unas áreas de descanso patrocinadas que había repartidas por la carretera. Así llegamos a Saraburi, hotel elegante y decadente, feria con noria… Genial!!!

Al día siguiente la cosa  empezó divertida, atasco bíblico y nosotros avanzando entre los carriles. Los primeros km fue gratificante, paradita a comer de gratis cortesía de una marca de coches, otra a tomar café a cuenta de una cementera… Pero pronto empezó a resultar tedioso primero y agónico después. Cada vez menos sitio entre carriles, el arcén desparecido hacia horas, los miles de tubos de escape nos robaban el oxígeno y las ganas de rodar.

Después de 50 km Arantxa se plantó y abandonamos la autovia para buscar algún hotel. Pero tanto sufrimiento tuvo recompensa, sin saberlo salimos al camino secundario que llevaba al parque. Gracias a su pálpito dejamos atrás el infierno y ahorramos como 20 km.

Noche de acampada en las inmediaciones del parque y a la mañana siguiente a coronar. Paramos a comprar provisiones en uno de los omnipresentes sevenilevens tais y allí estaba aprovisionandose Frank de la Jungla!! Muy majete, se echó unas risas mientras nos decía que nos quedaban 14 km de subida “muy jodidos”. Nos hicimos una foto, nos tranquilizó diciendo que éramos vascos y nos despedimos.

Cierto que la subida eran 14 km, lo más duro que hemos hecho desde que comenzamos, 4 de subida, 4 de paredes y 6 de subibajas. Más otros 7 rompepiernas para llegar al campsite desde el centro de visitantes.

Allí acampamos tres días, para rentabilizar la subidita y porque empezamos a pillarle el punto al lugar y a los tais. Con ellos pasamos la noche de fin de año, comimos de sus manjares (no podían consentir que comiéramos solo nudels instantáneos esa noche), bebimos del güisqui de los 4 valientes que no se acostaron a las 9 y coreamos sus canciones minutos antes del “countdown”, hicimos sonar las campanas dándole espatulazos a un wok y comimos 12 gominolas que prometían ser de uva.

El día 1 aquello ya parecía un parque natural, se fue la marabunta y pudimos disfrutar de la jungla, hasta le vimos un poco los dientes en una caminata de 5 horas que abortamos a la mitad cuando se borró el camino y fue complicado volver sobre nuestros pasos apenas 200 m. Amigos, si os dicen que hace falta guía, hacedles caso!!

Ahora en Ubon Ratachani, a menos de 100 km de la frontera, mañana dormiremos en Laos.

Pd: Urte berri on denoi!!! Nos acordamos mucho de todas vosotras, pero sin wifi ni saldo no pudimos saludaros y desearos lo mejor. Os queremos!!!

Bangkok

28 Dic

Escribir en un tren. Levantarse cada vez que alguien reclama su asiento numerado, buscar otro para repetir la operación como una letanía hasta quedarse de pie.

Dejamos Bangkok y vamos hacia Ayutthaya, 78 km y dos horas sin contar el retraso (45min al momento de la salida).

Bangkok no ha defraudado, han sido 5 días plácidamente intensos. Pasado el miedo escénico, el segundo día nos lanzamos a la carretera y volvimos a sentir la adrenalina y el vértigo de la montaña rusa. Tras el shock inicial descubrimos una ciudad inmensa, en la que es fácil ubicarse con un pequeño mapa. Cierto que hay que ciclar con mil ojos y señalizar continuamente, pero la tolerancia de los conductores sorprende en éste simpático monstruo tan acostumbrado a los atascos.

Huimos expresamente de Khaosan y fue un acierto. Ir de visita estuvo bien, sobre todo para ver a nuestros amigos los backpackers cociéndose en su calle y, en los alrededores, todo el tinglado de manis y protestas que duran más de un mes y exigen al ejército que de otro golpe de estado (por estos lares ya van como 17 constituciones desde 1932 y menos una o dos, todas las han promulgado los milicos tras el preceptivo cuartelazo). El último fue en 2006 y dicen que fue incruento, aunque lo disolver a la gente a balazos también se debe llevar por aquí…

Aquí os dejo un enlace que puede ayudar a entender este batiburrillo:

http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/12/tailandia-historia-ciclica/

Ajenos al bullicio, nuestro guesthouse en los márgenes de Chinatown nos ayudó a descubrir otra dimensión de la ciudad. La de los mercadillos, los mil centros comerciales, las casas bajas en barrios centenarios y los rascacielos que luchan por tocar el cielo.

Tanto neón ha desatado nuestra bestia consumista, hasta nos hemos hecho regalitos de olentzero, confiamos en que todo vuelva a la normalidad cuando  encaremos Isan, el noreste rural, la zona menos desarrollada del país.

El plan es pasar el día de 4 enero a Laos, ya que al entrar por tierra solo nos han dado visado de 15 días en Tailandia. Y hablando de visados, ¡ya tenemos el de Birmania!. Ya os diremos si llegado el momento podemos pasar la frontera con las bicis, no esta muy claro.

De momento, mañana a disfrutar de la majestuosidad de Ayutthaya, la capital mancillada y destruida por los Birmanos en el siglo XVIII.

Después… Lo que nos vayamos encontrando camino de la frontera,  preveemos una travesía salpicada de parques naturales, montañas y campos de arroz.

*Nota: Cuelgo el post después de visitar Ayutthaya, lo visto y oído allí irá en otro. Un saludo!!!

Cicloturistadas

Un año de excedencia, dos corazones, muchas agujetas.

Paisajes Adolescentes

Un año de excedencia, dos corazones, muchas agujetas.