Archivo | Singapur RSS feed for this section

Majulah Singapura

29 May

image

Malasia nos ha dejado un regusto extraño, hemos ciclado el país de norte a sur y de oeste a este, nos ha impregnado de jungla, corales, diversidad cultural y gastronómica, interesantes intercambios con personas de diferentes religiones y estratos económicos que nos han ofrecido su generosidad y amabilidad, así como de asfalto, deforestación, plantaciones de palma, desarrollo y una sensación de que en estos momentos las tres culturas (malayos, chinos e indios) cohabitan más que conviven.
Posiblemente son los chinos los que mejor hemos conocido, más abiertos a lo nuevo, representan la mayoría de la gente que nos ha acogido via CS o WS. Como pasa siempre que se viaja, a este que escribe se le han caído unos cuantos prejuicios. Curiosamente nuestros anfitriones tenían esos mismos prejuicios respecto a los “otros” chinos.

Supongo que su multitud de matices, asi como su similitud a occidente hace que sea un país que no engancha a primera vista, a diferencia del resto de países del sudeste asiático. Puede que a nuestros ojos, avidos de nuevas y fuertes experiencias, resulte un pais con poco caracter, como si la diversidad no fuera suficiente… Pero es que lo que nos mola es la mezcla y la fusion y de eso poco, salvo en lo gastronomico.
Porque la gastronomia que te encuentras en malasia merece un capitulo aparte. Puedes desayunar roti canai y samosas indias, comer en un bufet malay y cenar unos nudels al estilo hainanes. Eso realmente engancha a un tragaldabas como yo.

Y eso es lo que te vas a encontrar en Singapur. Mas caro, mas limpio, mas cool. Singapur es un parque tematico, un megacentrocomercial, un paraiso para los redactores de reglamentos, la tierra prometida para los ninos que siempre quisieron ser policias.

Tambien es una ciudad con un skyline impresionante, un transporte publico que funciona, calles limpias, un puerto apabullante y muchos expatriados trabajando para sus multinacionales.

Tuvimos la suerte de disfrutar de la hospitalidad de Margret, ciclista bregada que vive en un casoplon dentro de una urbanizacion de lujo. Alli pasamos unos dias entre tequilas (sobre todo yo) y banos en la piscina (sobre todo Arantxa), compartiendo casa y charletas con otras dos ciclistas inglesas, porque la generosidad con que Margret acoge ciclistas es total. Nos dio tiempo de conocer bien Singapur, pedaleando muchos km al dia para encontrar un manillar de mariposa… Nos fuimos sin el, no hay de todo en Singapur como nos decian.

Los dos ultimos dias en Singapur los pasamos acampando. A apenas 7 km del Marina Bay estan las playas del este, no eso es la Habana, esta el East Coast Park, uno de los varios lugares donde puedes acampar en Singapur. Por supuesto, previa solicitud del permiso correspondiente y abono de las tasas (1 S$, una miseria para este pais donde una cama en un dorm dificilmente baje de 15 o 20 S$).

Pero tiene truco, el permiso lo consigues en una maquina y esta te pide un documento singapurense, asi que sin el estas jodido, salvo que te vayas a las oficinas de los Parques Nacionales (en un pais tan pequeno los PN son parques, como el de tu pueblo, alguno un poco mas grande) y les cuentes la pena de Murcia. En unos dias te hacen el permiso a la vieja usanza, a lo humano. Si vas como nosotros, dos horas antes de poner la tienda, hacen un par de llamadas y te juran que nadie te va a poner los 2000 S$ de multa por acampar alli, pero no te dan un resguardo, tampoco te cobran el dolar. En estos meses hemos aprendido a fiarnos de la gente y ademas nos gusta el riesgo.

En el precioso East Coast Park hemos visto el otro Singapur, compartiendo espacio y conversacion con gente que vive en los margenes de esa sociedad opulenta y en apariencia perfecta. Parejas viviendo en tiendas a la espera de recibir una VPO; inmigrantes, estos no son expats, paseando para retrasar al maximo la llegada a su hogar, a menudo barracones en las propias obras en las que trabajan, mientras cuaja la idea de habilitar una isla para ellos, porque los necesitan pero no los quieren (a que me suena esto…); personas sin hogar durmiendo en bancos de la playa y usando los servicios y las duchas para asearse, cartoneros en bicicleta, chicas que no volvian a casa a dormir y esperaban a que amaneciera, con la mirada perdida en un horizonte repleto de barcos cargueros que iluminaban con sus tenues luces la esperanza de que, manana, un golpe de suerte le permitiera volverse loca en los centros comerciales de Orchid Road, como la gente decente.

Anuncios
Cicloturistadas

Un año de excedencia, dos corazones, muchas agujetas.

Paisajes Adolescentes

Un año de excedencia, dos corazones, muchas agujetas.