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Angkor What??

19 Dic

 

Angkor What?, así se llama uno de los garitos de Siem Reap, ubicado en Pub Street. El nombre de la calle no es casual y el lema del citado antro es “Promoting irresponsible drinking since 1998”. Sobra decir que no estamos contra el consumo irresponsable de nada salvo que se cause dano a otros, cada cual gestiona su historia como sabe o quiere (me estoy sacando el rol profesional a marchas forzadas), pero como introduccion a lo que es Siem Reap puede valer.

Igual es que nuestro presupuesto es bajo y al llegar a los sitios turisticos los dolares se nos escapan, igual es que el turisteo me confronta con mi propia esencia turistica, occidental y dolarizada, esa de la que intento escapar a pedaladas, como quien huye de su sombra (aunque, paradojicamente, me reivindico como un turista de los que intentan respetar el lugar que visitan, el snobismo “viajero” me da un poco por saco). Igual es que uno solo se puede alejar de su sombra despacito, para tener la sensacion, al oscurecer, de haberlo conseguido… Igual es que se acercan las navidades y nos acordamos de vosotros,,,

En los mas de 120 km que pedaleamos por Angkor en 3 dias de visita, a cada rato rompiamos el silencio para compartir nuestros pensamientos: “Me estoy acordando de mi aita”, “Molaria traer a la vieja”, “Mira esa nina, se parece a mi sobri”… Lo mas curioso es que cuando uno hablaba, el otro estaba en la misma sintonia, cada uno con los suyos, familia, amigos, companeros…

Los templos, grandes, oscuros, fantasmales, inquietantes a ultima hora de la tarde. La ciudad bulliciosa, benidoresca en su corazon y tosca en los arrabales. Nosotros a ratos un poco desubicados, intentado ir despacito en el laberinto del chinotauro.

De Siem Reap vinimos a Battambang en barco, nos apetecia la travesia fluvial pasando por el lago Tonlé Sap (dicen que el mayor del sudeste asiatico, del que procede un 70%, del pescado de Camboya y reserva de la biosfera como nuestro Urdaibai) y los dias no daban para ciclar hasta aqui y llegar a Tailandia el 22. No es que fuera una maravilla, pelin incomodo y al final se hizo pesado el cayuco hiperpoblado, pero nos hinchamos de ver pajaros y gentes que habitan en las marismas y en las margenes del rio.

De Battambang poco que decir, uno duda de si los sitios son interesantes per se o porque lo dice la Loli (planet). Arquitectura colonial conservada y autentica vida rural (sic). La colonia no se esmero demasiado en las construcciones y de rural pues sí, como el 90% del pais.

Hoy hemos visto otro de los monumentos del holocausto, la killing cave y sus respectivos templos. Un poco descorazonados por lo descuidado y sucio que estaba todo hemos remontado viendo uno de los espectaculos mas impresionantes que recuerdo. A eso de las 17:40, puntuales a su cita con el atardecer, cientos de miles de murcielagos (un bilbaino diria que millones) saliendo de una cueva formando una inmensa columna. Hemos estado como 10 minutos y seguian saliendo, pero anochecia y tocaba pedalear 12 km de vuelta. Manana rumbo a Tailandia, dormiremos en Sisophon antes de cruzar por Poipet. Es posible que la siguiente cronica sea desde Krung Thep Maha Nakhon, Bangkok en bizkaieraz.

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Más Mekong

14 Dic

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Queríamos un poco del Mekong profundo, del que llega desde Laos y alimenta a miles de camboyanos.  Aquellos pueblos vietnamitas que vimos en el sur hace un mes y éstos, sólo comparten las aguas de este río que va cambiando de color en función de la luz que lo ilumina. Este Mekong nos ha enamorado. Ni siquiera mirábamos ya el mapa porque él nos indicaba en todo el momento el camino. El único problema que podía surgir era querer cruzarlo, ya que no había tantos lugares ya donde poder encontrar un barco que lo hiciera regularmente o un puente.

Nos dirigiamos hacia Kratie, uno de esos lugares que tiene un claro reclamo, algo que justifica los kilómetros recorridos. Hasta el último momento, como todo turista creo, tuvimos el temor de no ver ninguno y es que apenas quedan 80 delfines de Irawadi en el mundo. Estos delfines de agua dulce son un raro animal que también quedó un día maravillado de aquel cauce.

Para verlos tuvimos que tragar bastante polvo porque decidimos ir hasta Kratie por los caminos de la orilla del río en lugar de escoger la no menos polvorienta carretera. Eso nos dió la oportunidad de volver a disfrutar del carácter sencillo y amigable de las gentes del Mekong que una vez mas nos abrieron las puertas de su casa ante la ausencia de hoteles o unos metros de algo donde poner la tienda. Pero el segundo día hacia Kratie sí que la desenfundamos.

Que alegría borrar el recuerdo de la última noche de camping! Con un quiebro sorpresa de Gorka, nos adentramos sin que nadie nos viera en un camino de plantaciones de tapioca. Todo salió perfecto. No nos acribillaron los mosquitos, nadie vino a visitarnos de madrugada e hizo hasta brisilla. Dormimos como ángeles.

Llegamos a Kratie y nos quedamos en un clásico hostel backpakero. Volvimos a relacionarnos con gente de nuestra calana, aunque cada vez nos sentimos un poquito más jemeres. Tras cumplir con las turistadas de rigor de la zona, paseo en bici por la isla frente a Kratie y ver los delfines (junto a unos simpáticos indios en viaje de negocios), pusimos rumbo a Siem Reap, desde donde hoy escribimos. Hemos hecho 360 km. en cuatro días, lo que hace un total de 2400 km., superando nuestras expectativas y las vuestras cabrones!

Manana nos espera Angkor. Hoy solo nos ha dado tiempo de ver el museo de minas antipersona y darnos un masaje, pero vestidos, con una especie de pijama. Qué recataos!

Ya os contaremos qué tal las piedras.

Camino a Phnom Penh

14 Dic

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Dejamos la hamaca, el relax y la imponente puesta de sol de Otres.El cuerpo nos pedia un poco de accion y nuestros isquiones anhelaban encontrarse con el cuero turgente de los Brooks.

Pusimos rumbo a Phnom Penh, el primer día hicimos 100km sin demasiados problemas. Vista la ausencia de alojamientos decidimos darle una oportunidad a la tienda y mientras avanzabamos mirabamos a los bordes de la carretera lugares propicios. Cual fue nuestra sorpresa cuando unos carteles rojos con calaveras anunciaban que era terreno minado!! Ojiplaticas pensabamos como era posible que una de las carretras principales del pais estuviera flanqueada por campos minados…

Como prometimos a nuestras madres ser buenos, anulamos la idea de la tienda y en vista de que anochecía fuimos a pedir asilo a un monasterio. Nadie nos recibió allí, pero desde la escuela adyacente alguien nos llamaba. Era Chayii, una nina de 10 anos que enseguida nos ofrecio un lugar donde dormir. Era muy seria, cuando cantaba en el karaoke familiar durante las dos horas de electricidad lo hacia entonada y con un rostro dulce pero con el ceno fruncido. Tanto ella como su familia (realmente pobres, vivian bajo un techado de canas) nos ofrecieron todo lo mejor, la cama, la cena, la velada karaokil y las mejores sonrisas que hemos encontrado a este lado del ibaizabal. A la manana siguiente nos despedimos de la familia, los ruidosos ninos que nos observaban desde las 6:30 am y la escuela inserta en el campo minado. Les dejamos algun regalo y un poco de dinero que al principio no querian aceptar. Rumbo a la capital, la tan temida montana no resulto ser tal. Un collado facilon que superamos sin problemas. De hecho fue lo mejor de la jornada ciclista, porque el viento de cara nos hizo olvidarnos de la playa muy rapido. 70 km antes de la capi, hastiados de los Lexus a mil por hora, el arcen de tierra y el viento de cara cogimos una furgoneta de 9 plazas. En algun momento fuimos 21 personas, nuestras bicis colgaban pendidas de unas cuerdas raquiticas, lastradas por equipajes y sacos de arroz varios.

Las leyes de la fisica parece que no operan en este pais. Al día siguiente, Phnom Penh nos enseno lo peor del pais. Asistimos con horror a la carcel museo del S21. Asqueados por lo que alli (y en todo el pais) sucedio, y lo que es peor, conscientes de que no se ha hecho justicia. Los responsables se fueron de rositas. Dicen que muestran el horror para que no se repita, pero creemos que la justicia es el mejor antidoto, lo demas es circo. Y los Jemeres Rojos, cual Franquistas de postin no pagaron…

Que podemos decir nosotros, con las cunetas de nuestra tierra sembradas de verguenza y los responsables alabados como demócratas de toda la vida, en fin…

No todo fue malo, pudimos cenar y tomar unas cervezas muy agusto con nuestro amigo Jabi, un artista de Ortuella con quien coincidi en mi epoca ayuntamentil. El estaba en sus ultimos dias de excedencia y cuando lea esto ya estara dandole a la tecla en Zornotza… Ondo izan Jabitxu!!!

Por lo demas, la capital es bastante pequena, amable y vistosa (especialmente la ribera del rio y algun mercado). Pero era mucho cemento para nuestras almas, asi que volvimos al asfalto, pero eso es otra historia…

La costa camboyana

1 Dic

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Tras un par de días pedaleando el delta del mekong y dormir en un monasterio, llegamos a Ha Tien, ciudad emergente en esto del turismo de sol y playa. Atrás quedo el mar de China y sus turbulentas aguas marrones (al menos en estas fechas) para dejar paso al golfo de tailandia con aguas más tranquilas, claras y cálidas. A 5 km está la frontera de Xa Xia con Prek Chak, la más al sur entre Vietnam y Camboya.

Al llegar a Camboya nos sentimos como en casa, autoridades corruptas en contraste con un pueblo, en su mayoria, generoso. En la misma frontera nos pusieron a prueba, en vez de los 20$ por el visado (que se puede hacer en la misma frontera, no como en vietnam que hay que hacerlo en una embajada o pedir una carta de recomendacion y hacerlo On arrival) nos pedían 22 por las gestiones. Nos negamos y tras la amenaza correspondiente de que nos iba a tocar esperar horas, y al ver que tiempo nos sobraba, decidieron darnos el visado en 10 minutos. Luego otro espabilado encargado de chequear nuestra salud también quería lo suyo (1 $ por un papel). Tampoco lo consiguió, pero fue más duro de pelar y tuvimos que montar un pequeño motín. Entendió que le íbamos a espantar la clientela y nos dio el papelito (que al final no era un certificado sino unas recomendaciones, podíamos habernos ido sin el…).

Camboya nos recibió pausada, sin apenas tráfico y con un paisaje alucinante en el que los arrozales estaban flanqueados por preciosos palmerales. Sobrecogidos por tanta belleza y tranquilidad pedaleabamos en paralelo con toda la carretera para nosotros. Hasta que llegó la lluvia… En 10 minutos cayó una tromba de agua impresionante, pudimos ponernos a salvo mientras usabamos nuestros primeros dolares, aquí el dolar es la segunda (o la primera, segun se mire) moneda del pais. Si en vietnam 21000 dongs eran un $, en Camboya son 4000 riels.

Cuando cesó el aguacero pudimos rumbo a Kep, un pueblo costero que fue el lugar de vacaciones preferido por los franceses primero y las clases acomodadas despues. Esto acabo cuando lo Jemeres Rojos iniciaron su purga. Se convirtió en un pueblo fantasma y apenas hace 10 anos que se empezó a rehabilitar. Las playas no son ninguna maravilla, pero en el Crab Market se puede comer pescado y marisco recien pescado y a muy buen precio. De Kep podriamos destacar un micro parque natural interesante, donde se puede caminar o andar en bici.

Tras Kep llegamos a Kampot, a apenas 25 km. Kampot mira al río mas que al mar, es un lugar placido con alojamientos baratos en la rivera (rusticos bungalows de madera y paja con bano plagado de insectos por 6$), parecido que Kep, los hoteles con tele y ventilador alrededor de los 10 o 12$. De Kampot es legendaria la pimienta, y una de las turistadas preferidas es ver una plantacion (aqui no caimos). A unos 40 km se encuentra la Bokor Hill Station, otro lugar “vaciado”por los jemeres rojos. Antes era un lugar fantasmal con los edificios abandonados y cubiertos de liquenes, a lo pueblo fantasma. Hoy es un lugar hortera, con escasos vestigios de aquello y un planteamiento urbanistico Marinadoresco con  campos de golf en ciernes… Eso sí, los Elephant Mountains que lo rodean, simplemente espectaculares y selvaticos.

Nuestras piernas querian un poquito de marcha, así que tras depedirnos de nuestros colegas David y Colo (valencianos) y Jose (granaino), nos fuimos para Shianouk Ville, a por las deseadas playas de arena blanca. 100 km para 5 horas de sol, con pausa para comer (no somos muy madrugadoras que se diga). Como no era posible decidimos parar a los 70 km con el s0l poniendose, vimos un lago a la entrada de un pueblo y pensamos que era un buen dia para plantar (y estrenar) la tienda.

El sitio no estaba mal, pero fue un error no buscar un sitio escondido y hacerlo de incognito. Fuimos la atraccion de algunos jovenzuelos que nos visitaron de noche, por no hablar de los insectos. No traian malas intenciones, supongo que los culebrones de la tele local dan menos de si que dos gringos protegiendose de los mosquitos. Tras hacer un timido amago de molestarnos y pedirnos dinero, cuando mentamos a la policia salieron despavoridos y nunca mas regresaron.

Lo que no se marcho fue el calor, a la manana amanecimos como silfides, habiamos perdido tantos kilos por el sudor como en aquellas sesiones de discoteca de la juventud.

Recuperandonos de la mala noche llegamos a Shianouk. Si venis ni pareis en el pueblo, la playa de Otres y Otres village tienen de todo sin masificacion. Tenemos la sensacion, compartida con todos los gringos que aquí viven y se buscan la vida, de que a este sitio le quedan 3 o 4 anos antes de ser devorado por la maquinaria del turismo masivo. Como todavia mola, cada manana decidimos alargar la estancia.

No sabemos si lo hacemos por el bungalow sobre la arena por 8$, por las aguas calidas y cristalinas, por la comida mirando al mar, por la posiblilidad de leerse un libro cada dos dias o porque para llegar a Phnom Phen tenemos que enfrentarnos a los montes Cardamomos… Anyway, este es un sitio para disfrutar con calma.

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Un año de excedencia, dos corazones, muchas agujetas.

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