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En Isan por accidente

9 Feb

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Esa agradable musiquita que sonaba de fondo, ese cómodo sofá… Desperté y no sabía donde estaba! Aah..si..era Ubon Rachatani, el Thomburi Hospital. Habíamos vuelto a Tailandia.
El 8 de enero del año del caballo, un mono de nombre desconocido, saltó sobre Gorka cuando nos disponíamos a abandonar el templo donde no muy amblemente los monjes le tenían atado con una cadena para entretenerse. Nunca sabremos si fue porque no quería que nos fuéramos o todo lo contrario pero en cuestión de un escaso segundo, el mono estaba agarrado a lo que viene siendo el lomo derecho de Gorka. En aquel momento no sabíamos que aquel arañazo cambiaría el rumbo de nuestro viaje…
Yo me reí mucho viendo la cara de sorpresa de Gorka que escapaba con su BH de la escena y exclamaba una y otra vez ” jodeer! Puto mono!”
En las 4000 islas del sur de Laos pasamos unos días muy agradables, saltando de isla a isla como las ranas en el río. Estuvimos en Don Konhg, Kong y Don Det. Esta última es conocida como la capital de la hamaca. Esto qué significa? precios triplicados, muchos tulipanes como nosotros y oferta de alquiler de kayaks hasta en el baño. Ah! Y hamacas también había. Aquí estuvimos con una pareja de austriacos que tras un periplo en bici de 7 meses desde casa hasta Irán, habían vuelto a Austria y habían reiniciado el viaje con bicis plegables. Envidié sus pequeñas mochilas y versátiles bicis, cosa que más tarde provocó algún comentario tipo…” uuf, me parece que estos andan más poco en bici…jaja.
Volvimos a tocar aguas camboyanas. Fuimos en kayak por el laberíntico cauce de Mekong en la  frontera Laos-Camboya. Conocimos a Stefan, que desde hace dos años trabaja en Papua Nueva Guinea. Si queréis ir allí, hablar con el que os entrará tal acojono que os ahorrareis el viaje.
Y bueno, un día en las islas Gorka me miró a los ojos, me agarró de las manos manos y me dijo: “cariño quiero vacunarme.”
La posibilidad de que aquel mono de Champasak pudiera tener la rabia rondaba su cabeza. El seguro le dijo que en Laos no le daba cobertura por que los hospitales no alcanzaban los estándares y que si queríamos vacunas tendríamos que ir al Reino de Bumibol ( vaya nombre para un rey) , que a pesar de estar como un polvorín, nos atenderían muy gustosamente. Así que con la ilusión de comer pad tai y encontrar recambio para las bicis y algún mecánico de confianza, pusimos pedal rumbo a Tailandia. Para agilizar un poco la vuelta hicimos un par de veces dedo y fue un placer; esos pik- ups que tanto he criticado por su diseño tan exagerado, en tamaño y ostentosidad nos abrieron la puerta trasera y no tuvimos ni que quitar las alforjas; to parriba!
Así que rápidamente estábamos en Tailandia. De Ubon Ra a Amnat Charoen. De ahí a Mukhadam. Luego Tat Phanom y cuanto más al norte más nos adentrábamos en una Tailandia rural, simpática, muy fácil. El Noreste de Tailandia es una gran región compuesta por unas 30 provincias, llamada Isan. No es muy visitada por extranjeros, aunque cuenta con monumentos y templos budistas importantes para los tailandeses. Nos encantó.
Además, ha sido nuestro lugar de iniciación al peregrinaje más tradicional por aquí; dormir en los templos. En realidad, la primera vez fue en Vietnam, pero digamos que ni ellos ni nosotros estábamos preparados.
El número de templos en un pueblo puede superar al de seven elevens; eso significa que puede haber hasta tres en un pueblo de unos 7000 habitantes. Los monjes se encargan de custodiar el templo y practicar el Dharma y los lugareños,  concretamente las mujeres mayores, cuidan de ellos abasteciendo cada mañana a los novicios de platos cocinados por ellas, dulces y bebidas. Esta es la comilona del día para ellos, sobre las 8 de la mañana. Algunas veces, cuando los monjes acababan de comer, o desayunar mejor dicho, nos invitaban a unirnos a ellas y acabar con lo que éstos hubieran dejado. Otras veces al marchar, los monjes se despedían de nosotros entregándonos una bolsa llena de bollitos, zumos y cosas que pudiéramos llevarnos en bici. Mas contentos nos íbamos…
Un día en el norte de Isan, al atardecer, cuando ya las fuerzas flaqueaban y tocaba buscar templo para dormir, desde una moto que nos cruzamos por el camino nos empezaron a gritar ” falaaang, falaaang!!” ( así es como llaman por aquí a los extranjeros). Eran July y Marcel. Una pareja de alemanes que en menos de un minuto de conversación, nos estaban invitando a su granja a dormir.
Así es como conocimos Miracle Springs y sus peculiares habitantes. El nombre de secta, poco tenía que ver con lo que nos encontramos. Era un proyecto ideado por el sobrino del famoso escritor libanés Khalil Gibram. Gente voluntaria de todo el mundo colabora durante su estancia con lo que sabe o puede; hacer ladrillos, recoger mangos, leña, construir un horno o un baño o lo que fuera y mantiene viva la ilusión de una comuna experimental.
Allí pasamos tres inolvidables días, fiesta incluida. Mikel, un euskaldun que lleva más de tres años de paseo y que también estaba pasando allí unas semanas, nos hizo reír y bailar como nadie! Eskerrikasko Kalashnikov!
Desde Nong Kai, la ciudad prometida para muchos falangs de avanzada edad, volamos sobre el Mekong rumbo a Vientiane; Laos segunda parte.

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